
El gobierno de México se encuentra revisando su política de envío de petróleo y combustibles a Cuba, en medio de un escenario internacional cada vez más tenso y ante la posibilidad de presiones políticas y económicas provenientes de Estados Unidos. La discusión interna gira en torno a si el país debe mantener, ajustar o incluso frenar estos suministros energéticos que han sido clave para la isla caribeña en los últimos años.





