
Aunque el número de personas que fuman tabaco en México ha descendido, las autoridades de salud mantienen que el tabaquismo sigue siendo un desafío importante para la salud pública del país. Señalan que, pese a la reducción de fumadores tradicionales en años recientes, aún hay millones de consumidores activos que representan un riesgo de enfermedades crónicas y mortalidad prematura, por lo que el problema no se ha resuelto.





