
Aunque el número de personas que fuman tabaco en México ha descendido, las autoridades de salud mantienen que el tabaquismo sigue siendo un desafío importante para la salud pública del país. Señalan que, pese a la reducción de fumadores tradicionales en años recientes, aún hay millones de consumidores activos que representan un riesgo de enfermedades crónicas y mortalidad prematura, por lo que el problema no se ha resuelto.
La preocupación se intensifica por el incremento en el uso de dispositivos como los cigarrillos electrónicos, principalmente entre adolescentes y jóvenes, lo que genera nuevos patrones de consumo que sustituyen o complementan al cigarro convencional. Este cambio ha sido señalado como un obstáculo para erradicar por completo los riesgos asociados al tabaquismo, especialmente entre las generaciones más jóvenes.
Expertos en salud pública destacan que, aunque las políticas de control del tabaco —como la eliminación de publicidad y promoción de productos de tabaco— han contribuido a la caída de fumadores, persisten retos pendientes como la falta de un aumento significativo en los impuestos a estos productos y la necesidad de mayores estrategias de apoyo para ayudar a los fumadores a dejar el hábito.
Asimismo, se enfatiza la importancia de fortalecer programas de prevención, ofrecer terapias y servicios de cesación tabáquica de calidad, y fomentar una mayor responsabilidad social en torno al consumo de nicotina. El objetivo es reducir aún más la prevalencia del tabaquismo tradicional y enfrentar el repunte del uso de alternativas que también pueden ser perjudiciales para la salud.
#TABACO #SALUDPÚBLICA #TABAQUISMO #CIGARILLOSELECTRÓNICOS #PREVENCIÓN


