
La empresa multinacional Chiquita Brands, una de las compañías bananeras más influyentes del mundo, cerró de forma definitiva sus operaciones en Panamá, culminando así un proceso de retiro que ha dejado una huella profunda en la economía local. Esta semana se confirmó el despido de los últimos 1 189 trabajadores que aún se encontraban activos, lo que representa el golpe final a una presencia de décadas en el país centroamericano.






