
En un impactante giro de los acontecimientos, Glen Rogers, apodado el “Asesino Casanova”, dedicó sus últimas palabras al expresidente Donald Trump antes de ser ejecutado mediante inyección letal en una prisión estatal de Florida.
Rogers, condenado por el brutal asesinato de Tina Marie Cribbs en 1995, sorprendió a los testigos de su ejecución al declarar: “Presidente Trump, siga haciendo grande a Estados Unidos. Estoy listo para irme”.
El comentario generó un murmullo entre los presentes, mientras Rogers, conocido por su apariencia atractiva y su habilidad para ganarse la confianza de sus víctimas, enfrentaba sus últimos momentos con una calma inquietante. El “Asesino Casanova”, de 62 años, fue vinculado a múltiples crímenes en California, Mississippi, Luisiana y Florida. Aunque afirmó haber asesinado a 70 personas, las autoridades solo lograron comprobar su culpabilidad en un par de casos.
La declaración de Rogers ha reavivado el debate sobre la pena de muerte y el extraño vínculo entre algunos condenados y figuras políticas. En redes sociales, las opiniones están divididas; mientras unos consideran su comentario como un simple delirio, otros lo interpretan como un reflejo de admiración hacia la figura del expresidente.
¿Qué lleva a un hombre al borde de la muerte a dedicar sus últimas palabras a un expresidente? El caso de Glen Rogers sigue generando polémica y cuestionamientos sobre los alcances de la influencia política en Estados Unidos.
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