
En un inesperado giro que ha dejado en evidencia el discurso de “América Primero”, la emblemática carretilla de Ames True Temper, que el expresidente Donald Trump promovió como un símbolo de la manufactura estadounidense, ahora se produce en China. Durante su primer mandato,
Trump visitó la planta en Pensilvania, destacando el producto como un ejemplo del renacer industrial en Estados Unidos.
Sin embargo, en 2023, la histórica fábrica cerró sus puertas y la producción fue trasladada al gigante asiático. La empresa matriz, Griffon Corporation, tomó la decisión de externalizar la fabricación para reducir costos, pese a los esfuerzos de la administración Trump por impulsar la industria local con políticas proteccionistas y aranceles.
Este movimiento generó controversia, pues contradice la narrativa del expresidente sobre fortalecer la producción nacional. Además, reabre el debate sobre la dependencia de China para el suministro de bienes esenciales, incluso aquellos que se consideraban un símbolo del “Made in America”.
Las redes sociales no tardaron en reaccionar, cuestionando la efectividad de las políticas proteccionistas y señalando que, a pesar de los discursos, muchas empresas siguen optando por fabricar en el extranjero para mantenerse competitivas.
¿Será este un reflejo de la dificultad para traer de vuelta la producción industrial a Estados Unidos?
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