
Teuchitlán, Jalisco – Lo que debería ser un llamado urgente a la justicia, se ha convertido en el nuevo campo de batalla política. El hallazgo del Rancho Izaguirre, un sitio presuntamente usado por el crimen organizado para entrenar sicarios y desaparecer personas, ha causado una ola de horror… pero también de oportunismo.
En medio del dolor de las víctimas y el trabajo incansable de los colectivos de búsqueda, comenzaron a circular campañas en redes sociales con tintes políticos. Un informe federal reveló que miles de cuentas automatizadas fueron activadas para manipular la narrativa del caso y lanzar ataques directos contra figuras como Claudia Sheinbaum y el expresidente AMLO. El origen de muchos de estos mensajes apunta a sectores vinculados a la oposición, en especial a figuras panistas.
Mientras tanto, la Fiscalía General de la República ya investiga presuntas omisiones por parte de las autoridades estatales. Se habla de pruebas mal manejadas, negligencias graves y falta de peritajes esenciales. La presión también viene desde organismos como la ONU y la CNDH, que exigen una investigación sin tintes partidistas.
La presidenta Claudia Sheinbaum ya pactó con el gobernador Pablo Lemus (MC) una pesquisa conjunta que involucra a la FGR, pero ha advertido: este caso no puede ser usado como arma electoral.
En medio de todo esto, lo más asqueroso no es el crimen… sino ver cómo algunos tratan de sacar provecho del dolor ajeno.
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