
El pasado 28 de abril, España y Portugal sufrieron un apagón sin precedentes que dejó sin electricidad a millones de personas. El colapso del sistema eléctrico, que se produjo en apenas cinco segundos, ha puesto en el centro del debate la privatización del sector energético y la gestión de infraestructuras críticas por parte de empresas privadas .
En este contexto, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha señalado que este incidente evidencia los riesgos asociados a la privatización de servicios esenciales. Recordó que durante el sexenio de Ernesto Zedillo se intentó privatizar la Comisión Federal de Electricidad (CFE), lo que, de haberse concretado, podría haber comprometido la soberanía energética del país .
Sheinbaum destacó que, a diferencia de España, México ha optado por fortalecer a la CFE como empresa pública, asegurando que mantenga una participación mayoritaria en la generación y distribución de electricidad. Esta decisión busca garantizar el acceso equitativo a la energía y proteger al país de crisis similares a la ocurrida en la península ibérica .
El apagón en España ha reavivado el debate sobre la necesidad de mantener el control estatal sobre sectores estratégicos. Sindicatos y diversos sectores sociales han pedido que el Estado recupere el control total de Red Eléctrica, argumentando que la electricidad es un bien público esencial que no debe estar en manos privadas .
Este incidente sirve como advertencia sobre los peligros de desmantelar empresas públicas en favor de intereses privados. La presidenta Sheinbaum reafirma su compromiso con la soberanía energética y la protección de los recursos nacionales, asegurando que México no seguirá el camino que llevó a España a esta crisis energética.
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