
Desde 2023 inició la agonía del Hospital Regional de Alta Especialidad de la Península de Yucatán en Mérida, disminuyendo la atención en cirugías de 88 a solamente 19 al día.
El Hospital Regional de Alta Especialidad de la Península de Yucatán (Hraepy), considerado uno de los centros médicos más relevantes del Sureste mexicano, atraviesa una grave crisis operativa: el desabasto de medicamentos, especialmente los indispensables para sedación en cirugías, ha paralizado gran parte de sus servicios, y ha puesto en riesgo la salud de cientos de pacientes.
Pedro Leal, presidente de la sección 100 del Sindicato de Trabajadores de la Salud del hospital, denunció que actualmente el nivel de abastecimiento general es de apenas 40 por ciento, mientras que en el caso específico de los medicamentos para sedación quirúrgica, la cifra es alarmante: menos del 10 por ciento.
“Estamos operando con apenas un 40 por ciento de abasto general y en sedación estamos incluso por debajo del 10 por ciento. Es lamentable para un hospital de tercer nivel que atiende casos de alta complejidad”, declaró el dirigente sindical.
Como consecuencia directa, múltiples intervenciones quirúrgicas han sido pospuestas o canceladas. Algunos pacientes y sus familias se han visto obligados a adquirir por su cuenta los medicamentos necesarios para que sus parientes puedan ser operados, según reportes compartidos en redes sociales y por personal del propio hospital.
Aunque las autoridades federales aseguraron que el suministro se regularizaría el 16 de mayo, a la fecha no se ha reportado mejoría. “Sin insumos, no se puede cumplir con el modelo de atención gratuita y universal”, lamentó Leal.
Sin agua ni clima
A esta crisis médica se sumó un apagón el pasado fin de semana, causado por un accidente externo que afectó los transformadores del hospital. La interrupción del suministro eléctrico duró casi 6 horas, desde las 7:00 hasta las 13:00 horas.
Durante ese tiempo, dos de las tres plantas de emergencia lograron mantener algunos servicios críticos, mientras que una tercera fue activada como reserva. Aun así, el suministro de agua y la climatización se interrumpieron.
“Este tipo de fallos ponen en riesgo a los pacientes más vulnerables, como personas mayores, niños y pacientes con enfermedades crónicas. El calor extremo dentro del hospital agrava sus condiciones de salud”, alertó personal médico.






