
La presencia del crimen organizado en la Sierra Tarahumara, en el estado de Chihuahua, ha provocado el desplazamiento forzado de comunidades indígenas que por generaciones han habitado y protegido estos territorios. La expansión de actividades como la minería ilegal y la tala clandestina está devastando los bosques y poniendo en riesgo la vida, la cultura y la seguridad de los pueblos originarios.




