
Durante su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum lanzó una crítica directa al expresidente Felipe Calderón, al señalarlo como responsable del debilitamiento de la industria farmacéutica nacional. Según la mandataria, fue durante el sexenio calderonista cuando se modificó la legislación para permitir que empresas vendieran medicamentos al gobierno sin necesidad de contar con plantas de producción en territorio mexicano, una decisión que —afirmó— tuvo consecuencias devastadoras para la soberanía sanitaria del país.
“Se eliminó la cláusula que obligaba a fabricar en México lo que se vendía al gobierno. Eso abrió las puertas a una dependencia brutal del extranjero. Hoy estamos pagando las consecuencias”, declaró Sheinbaum ante medios de comunicación.
Una industria desmantelada… y una nueva era que comienza
Con esta afirmación, Sheinbaum dejó claro que la escasez de medicamentos no es un fenómeno reciente, sino el resultado de una política neoliberal que abandonó la producción nacional en favor de las importaciones. “Durante décadas se priorizó lo barato y rápido desde el extranjero, sin pensar en la autosuficiencia ni en las emergencias”, añadió.
En respuesta a esa herencia, su administración impulsa un nuevo modelo de salud pública que tiene como eje la reconstrucción de la industria farmacéutica mexicana, con inversión pública y privada, nuevas plantas y una red nacional de laboratorios.
Birmex, eje de la soberanía sanitaria
Uno de los pilares de este nuevo rumbo será Birmex, la empresa estatal que está siendo reestructurada para convertirse en el principal proveedor de medicamentos producidos en México. Se busca que Birmex fabrique vacunas, antibióticos e insumos básicos con tecnología nacional y que, junto con otras farmacéuticas que operen en el país, accedan a los contratos de compra del gobierno federal.
En ese sentido, Sheinbaum informó que su gobierno administrará más de 300 mil millones de pesos en adquisiciones de medicamentos e insumos médicos, y que priorizará a las empresas que produzcan en suelo mexicano.
“Queremos que ese poder de compra se quede en México, genere empleo aquí, tecnología aquí y salud aquí”, afirmó.
Inversión, empleo y desarrollo científico
La visión es clara: usar las compras públicas como herramienta de desarrollo industrial. Bajo este plan, se espera:
•Estimular la inversión de laboratorios nacionales e internacionales en territorio mexicano.
•Crear empleos especializados en investigación, desarrollo y manufactura.
•Asegurar el abasto de medicamentos esenciales, incluso ante futuras emergencias sanitarias.
Además, Sheinbaum adelantó que su administración está trabajando en modificaciones legales para revertir los efectos de la reforma aprobada en tiempos de Calderón, restaurando la obligación de que los contratos con el Estado se otorguen, prioritariamente, a quien produce en el país.
Reconstruir lo que se abandonó
La presidenta concluyó su mensaje con un llamado a la memoria histórica: “No se puede construir el presente si no entendemos de dónde vienen los errores. Hoy damos un giro, porque la salud de los mexicanos no puede depender de las decisiones que se toman fuera del país”.
Con este enfoque, Sheinbaum busca no solo resolver el problema inmediato del abasto, sino también sentar las bases para una industria farmacéutica fuerte, soberana y sostenible, como parte del segundo piso de la Cuarta Transformación.

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