
Una vez más, Grupo Salinas se encuentra en el ojo del huracán tras perder un nuevo juicio fiscal contra el Servicio de Administración Tributaria (SAT). El fallo, emitido por un tribunal federal, ordena a la empresa Elektra —una de las principales firmas del conglomerado de Ricardo Salinas Pliego— a cubrir un adeudo de más de 2 mil millones de pesos correspondiente al ejercicio fiscal de 2012.
En lugar de asumir responsabilidades, el grupo empresarial reaccionó con molestia y lanzó un comunicado acusando “abuso del Poder Judicial” y “persecución” por parte de las autoridades. Sin embargo, los argumentos del SAT son claros: Grupo Salinas ha recurrido a prácticas agresivas de evasión y uso indebido de deducciones fiscales durante años, acumulando una deuda total que supera los 63 mil millones de pesos.
El SAT responde con la ley; Grupo Salinas con victimismo
El SAT sostiene que Elektra incurrió en irregularidades fiscales al intentar aplicar deducciones inexistentes y esquemas fiscales simulados para reducir su carga tributaria. Pese a contar con amplios recursos legales para defenderse, la justicia le ha dado la razón al fisco, como ya ha ocurrido en varios juicios previos donde Grupo Salinas ha sido derrotado.
La reacción de la empresa no fue asumir el fallo ni mostrar voluntad de cumplir con el pago, sino lanzar una narrativa de “victimización”, acusando una supuesta “presión política”, sin aportar pruebas. Este patrón ya ha sido visto antes: cada vez que pierden un juicio, intentan desacreditar a las instituciones en lugar de rendir cuentas.
¿Y los millones que deben al pueblo?
La deuda fiscal acumulada por Grupo Salinas podría financiar miles de becas, centros de salud y obras públicas. Mientras el pueblo paga impuestos puntualmente, un conglomerado multimillonario sigue utilizando su poder mediático y político para evadir su responsabilidad social.
En contraste, la política fiscal del gobierno actual ha sido clara: no más privilegios fiscales. Todas las empresas, grandes o pequeñas, deben cumplir sus obligaciones como cualquier ciudadano.
Una estrategia mediática para evadir el fondo
No es coincidencia que Grupo Salinas, propietario de TV Azteca, busque manipular la narrativa pública cada vez que se enfrenta a fallos adversos. El uso de sus medios para desinformar o victimizarse forma parte de una estrategia para evadir la rendición de cuentas y presionar a las autoridades judiciales.
Pero esta vez, el fallo es contundente: tienen que pagar. Y no se trata de una persecución, sino de justicia fiscal.
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