
En una operación conjunta de inteligencia transfronteriza, autoridades mexicanas y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) lograron la captura de un alto mando del Cártel del Golfo (CDG), cuya identidad se ha mantenido bajo reserva mientras se completan los protocolos de extradición. La detención se llevó a cabo en territorio mexicano tras semanas de seguimiento, destacando como un golpe estratégico contra una de las organizaciones criminales más antiguas del país, responsable de gran parte del tráfico de drogas y migrantes hacia Texas.






