
Un nuevo episodio de tensión internacional se registró en Europa luego de que Rusia escoltara varios buques petroleros sancionados a través del estratégico Canal de la Mancha, en un movimiento que ha sido interpretado como un desafío directo al Reino Unido.
De acuerdo con reportes recientes, una fragata rusa identificada como Admiral Grigorovich acompañó a los petroleros “Universal” y “Enigma”, ambos vinculados a la llamada “flota fantasma”, utilizada por Moscú para continuar exportando petróleo pese a las sanciones occidentales.
El Kremlin confirmó la operación y defendió la acción, argumentando que Rusia tiene derecho a proteger sus intereses económicos, especialmente ante lo que calificó como actos de “piratería” en aguas internacionales que afectan su comercio.
Este movimiento ocurre apenas semanas después de que el gobierno británico anunciara medidas más estrictas, incluyendo la posibilidad de interceptar embarcaciones sancionadas que transiten por sus aguas, como parte de su estrategia para limitar los ingresos energéticos rusos derivados de la guerra en Ucrania.
Durante el trayecto, la fragata rusa fue seguida por un buque de la Marina Real británica, lo que evidencia el nivel de vigilancia y tensión en una de las rutas marítimas más importantes del mundo.
La llamada “flota fantasma” está compuesta por cientos de petroleros que operan bajo esquemas opacos para evadir sanciones internacionales, convirtiéndose en un elemento clave para la economía rusa en medio del conflicto geopolítico.
Especialistas advierten que este tipo de incidentes podría incrementar el riesgo de confrontaciones en aguas europeas, además de generar incertidumbre en el comercio energético global, en un contexto ya marcado por tensiones internacionales.
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