
Entre 2010 y 2024, los gigantes financieros de Estados Unidos, como JPMorgan Chase, Wells Fargo, HSBC y TD Bank, fueron sancionados por el gobierno estadounidense tras descubrirse su participación en el lavado de dinero proveniente de cárteles de la droga.
Las investigaciones revelaron que estas instituciones permitieron el movimiento de cientos de miles de millones de dólares a través de sus sistemas financieros, sin aplicar los controles necesarios para detectar actividades ilícitas.
Un caso que llamó particularmente la atención fue el de HSBC, multado con $1.9 mil millones en 2012 por facilitar transacciones para cárteles mexicanos y violar sanciones internacionales. Por su parte, Wachovia, adquirido posteriormente por Wells Fargo, permitió el flujo de $378.4 mil millones desde casas de cambio en México, ignorando señales claras de lavado de dinero.
En 2024, TD Bank pagó más de $3 mil millones en multas tras admitir fallas en sus mecanismos de prevención, mientras que JPMorgan Chase fue sancionado con $461 millones por omitir reportes sobre movimientos sospechosos relacionados con fraudes masivos.
Sorprendentemente, estos hechos no suelen ser mencionados por figuras políticas como Donald Trump o la oposición en ciertos países que critican el narcotráfico, pero guardan silencio sobre las enormes fallas en los bancos estadounidenses.
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