
Caracas. Tom Homan, jefe de la política migratoria en la nueva administración de Donald Trump, destacó este domingo la necesidad de que Venezuela colabore en el plan de deportaciones masivas liderado por Estados Unidos.
En declaraciones a Margaret Brennan, Homan afirmó:
“Esperamos que el presidente Trump pueda trabajar con Venezuela, como lo hizo con México y El Salvador, para que acepten de regreso a sus ciudadanos.”
En caso de que Venezuela no acepte a los migrantes deportados, Homan advirtió sobre la posibilidad de enviarlos a terceros países:
“Si no lo hacen, las deportaciones seguirán, pero los migrantes serán enviados a otro lugar.”
Una política migratoria más severa
Desde su regreso al poder, Trump ha intensificado su enfoque hacia el control migratorio, exigiendo acuerdos con países de origen para facilitar las deportaciones. Aunque esta estrategia ha funcionado en Centroamérica, Venezuela presenta un reto significativo debido a la ruptura de relaciones diplomáticas y la situación política en el país sudamericano.
Tensiones diplomáticas y alternativas internacionales
El endurecimiento de la política migratoria podría agravar las tensiones entre Washington y Caracas. Sin embargo, también plantea la posibilidad de alianzas internacionales, en las que países aliados acepten a migrantes venezolanos bajo condiciones especiales.
Mientras tanto, miles de migrantes venezolanos en Estados Unidos se encuentran en un limbo, enfrentando un futuro incierto con la amenaza de ser devueltos a Venezuela o reubicados en terceros países.
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